22 de mayo de 2022

Historia Con Frecuencia

Deporte y Cultura

Ricky Túnez: «No sentí nunca la perdida de libertad, porque el artista está en constante auto encierro»

Expresó el artista sobre la vida en pandemia donde celebró estar más tiempo con su familia, también analizó los cambios que experimentó como artista. Además, habló de su presente y futuro laboral.

¿Cómo viviste el arte en 2020 con la cuarentena?

Es un poco difícil posicionarse solo desde el plano del arte a la hora de hablar de un año como el 2020 y buena parte del 21. Estuvimos todo el tiempo sometidos a la contradicción de los que saben o al menos levantaban la voz ante el caos, la incertidumbre y la decadencia.


Lo cierto es que en lo personal, la idea del confinamiento no me pareció avasallante, no sentí nunca la perdida de libertad, porque el artista está en constante auto encierro, y por suerte mi casa es un lugar en el que me encanta estar y mi familia son personas que amo frecuentar.

Parado desde ese lugar la composición netamente artística fue mutando en etapas, pasando desde la más romántica, donde creímos que iban a ser 15 días, después nos despabilamos y nos dimos cuenta de que la cosa iba a ser más seria, hasta llegar al hartazgo del “cuanto falta para que termine?”, todavía estamos esperando esa respuesta.


El proceso es extraño porque en un punto como artista crees que al fin tenes más tiempo para expresarte, pero el bombardeo de la cabeza es atroz, son difícil de decodificar los mensajes. Yo puedo asegurar que soy más creativo y más productivo cuando tengo todo en contra que cuando tengo todo a favor. Después está esa cosa de creer que tenes que dejar un registro de época, que está buenísimo pensarlo pero también te das cuenta que lo hiciste toda tu vida, toda la obra es un registro de diferentes épocas. Al fin y al cabo el artista lo único que puede hacer ante la realidad que lo rodea es hacer su trabajo cada vez mejor. Que puede hacer un boxeador ante las injusticias del mundo?, tratar de pegar cada vez mejor. Así es en el arte también. Hacerlo cada vez mejor, la superación como respuesta a todo.

Foto: @rickytunez

¿En cuántos y sobre qué proyectos trabajaste en 2020?

No tengo ideas cuantos habrán sido y si hago un repaso seguro me olvido de algo. Tengo la fortuna de tener de amigos a gente que admiro, y que muy generosamente me invita a ser parte de sus proyectos. La mayoría están ligados a la música, que es algo que amo y considero fundamental en mi vida y en mi obra. Sin la música no existiría nada de lo que hice, estoy seguro de eso, y de muy pocas otras cosas.

¿Tenés una musa a la hora de dibujar, pintar, cambió en 2020?

Según pasa el tiempo veo más difícil el hecho de la inspiración, realmente no logro comprenderlo. Porque según pasan los años podes cambiar de métodos, hacerlo a determinada hora, con algunos hábitos, los podes variar, los podes invertir, podes probar lo que hacían los grandes pintores, pero lo concreto es que las ideas bajan en momentos que no los esperas. Está el cliché de la frase de Picasso que dice que la inspiración debe atraparte siempre trabajando, yo puedo porfiar ese dicho con sustentos. Si yo quiero forzar la maquinaria no me sale nada, si me levanto un día y digo “hoy pinto un cuadro” no me sale, o si, pero no como yo quiero. En cambio una madrugada en que mi hijo no puede dormirse y yo estoy haciéndole upa con las rodillas destrozadas, pum!, me aparece una idea que no vi venir, me pega de atrás y me despierta. Entonces cuando caes en la cuenta de que el génesis de la obra aparece en cualquier momento, es cuando quizás empezas a darte cuenta que hay que esperar, ser más paciente, no hacer la parodia del artista, el dibujo se hace solo, la pintura también, solamente hay que comprender sus tiempos.

¿Cómo arrancaste y cómo va el 21?

Me parece que todos lo empezamos depositando una fe sin fundamentos, creyendo que iba a ser un año mejor y nos dimos cuenta en pocos días que era un 2020 BIS. La educación en manos de la incertidumbre y un esfuerzo impresionante de docentes, familias y alumnos por no rendirse y seguir aprendiendo. Como te decía al principio, es muy difícil posicionarse en una sola vereda en una época tan variada, tan llena de injustica y falta de lógica. Entonces como artista, docente y ser humano, tengo que estar atento a todo el contexto, teniendo una mirada macro de la situación, para después, con viento a favor, intentar desde mi lugar y mi microclima del hemisferio derecho hacer obra y enseñanza. El arte va a ser siempre un escape, en la tristeza y en la alegría.

¿En libro, en cuántos proyectos has participado?

Hace muy poco, durante un recreo de mis clases de arte en la escuela 2, fui a la biblioteca a acompañar a mis alumnos, y encontré en un estante un libro de poesías en que participamos toda la matrícula de ese año del colegio. Entonces me encontré ahí, a mí y a todos mis amigos de entonces, y a muchísima gente conocida. Ese fue para mí el primer libro en el que participe, y recuerdo lo emocionante de leer mi nombre, eran poesías precarias, pero al fin y al cabo ahí estaban materializándose en un libro, en un objeto palpable.

No recuerdo si hubo algún antecedente a Pelota de Papel, pero sin dudas ese fue el más festejado, porque tenía que ver con el mundo del futbol, ilustrar un cuento de un futbolista y participar junto a ellos y otros colegas del arte en un evento importante, presentación en Feria del Libro, todas las pompas y los laureles. Ese fue muy lindo y lo recuerdo con mucho cariño, sobre todo porque en ese momento, y como siempre, el arte me abrió una puerta de la que no tenía llaves, lo insólito y sorprendente de meter el hocico en un mundo distinto.

Hace unos meses participe ilustrando nuevamente un escrito, sobre Maradona, en el cual el método era el mismo, un escritor del mundo del deporte más un ilustrador, haciendo equipo para sacar un libro sobre Diego. Está próximo a salir, no sé bien cuando, pero para mí ya es otro golazo. Además desde hace ya algún tiempo estamos trabajando junto a un grupo de gente increíble de acá de Casares en un libro sobre cuentos de futbol también, todos detrás de una causa preciosa que nos tiene súper ansiosos, creo que muy pronto va a haber novedades y podremos decir mucho más, porque en ese caso hay muchísimo por decir.

¿De qué trata el último libro del cual participaste 2020 pandemia?

El último libro en el que participe es de Pedro Cuevas, Diarios de Pandemia. Es una edición de todos los dibujos que él hizo durante el primer año de encierro. Reflejando una mirada irónica y buscándole un lado gracioso a todos esos meses extraños. Los dibujos son todos de él, que es un artista verdadero, alucinante. Y lo que hizo fue invitarme a mí a escribir y dar mi parecer sobre aquella situación. Participan diferentes personas de diferentes ámbitos, psiquiatras, actores, artistas, todos aportando su visión y acompañando la obra de Pedro. La cual recomiendo visitar.

Foto: @rickytunez

¿En la pandemia venís pintando/dibujando mucho, hiciste algún análisis, llegaste a una conclusión de lo que pasa en la sociedad en general con la pandemia y cómo y en qué dibujo pensas que lo plasmaste mejor?

Creo que el paso del tiempo nos va a dar mejores conclusiones de las que podemos aventurar hoy sobre la pandemia, por el hecho de que aun transitándola, no podemos verla con claridad, seguimos sin entender cómo pudo haber pasado, como fue que sometidos a un cambio mundial estamos como estamos y no sabemos cómo vamos a estar. En ese lodo, manoseados, desinformados y anestesiados, estamos siendo contemporáneos a un cambio cultural impresionante del cual justamente es la cultura quien más va a salir dañada. Siempre dejando de lado los casos tremendos en que lo verdaderamente importante queda sin discusión: la salud y el hambre. Desde ese punto de vista mi mirada es nostálgica y apocalíptica, o al menos lo fue en buena parte del encierro, y por esos días pinté un cuadro en el que una persona sentada en cuclillas, mira su propia sombra y le dibuja una sonrisa, teniendo a mano solo eso, su sombra, su celu y una computadora.

La obra concluye y se sentencia sola con una frase que dice “a confirmar nuestra soledad entre aparatos eléctricos”. Esa pintura, junto a algunas más, forman parte de una serie que llamo “pinturas urgentes”, donde me aboco a lo más primitivo, tener una idea y plasmarla rápido, en una tarde, en un par de horas, sin pensar mucho. Creo que a veces cuando le damos mucho protagonismo al cerebro y callamos la verdadera pulsión artística, ahí la obra puede perder peso, o al menos espontaneidad.

Ese cuadro tiene ese valor personal, el de ser un cuadro urgente, desprejuiciado de cualquier saber. Y entiendo, mirándolo ahora en retrospectiva, que es un buen reflejo de esos días, la soledad y el entretenimiento en manos de objetos que pueden apagarse en cualquier momento, dejándonos solos, o al menos demostrándonos que, aun en su compañía, la soledad es absoluta.

Foto: @rickytunez

¿Cómo van los proyectos (en general) con la música? La Mancha, etc…Algunos en curso, ¿Qué se piensa a futuro con ellos y otras bandas?

Con La Mancha trabajamos durante todo el 2020, cuando los shows se frenaron súbitamente, empezamos (sin pensarlo) a hacer cosas de las cuales hoy vemos frutos. Durante todo ese primer encierro hicimos las visuales de los temas viejos, para ofrecerle al público imágenes nuevas que van a proyectarse en vivo cuando la música vuelva al ruedo. Fueron meses buenísimos en los que armamos equipo junto a Tomas Grandinetti y Bautista Varillas, yo preparaba dibujos y pinturas relacionados a las canciones clásicas de la banda y ellos los mezclaban con imágenes armando videos alucinantes.

Además salió en Agosto 2020 el disco La Revolución de la Alegría, al cual le hicimos el arte de tapa con mi hermano Andrés. Así que fue un año movido, porque lo disfrutamos tal como se nos iba presentando, trabajando a distancia entre Sarandí, Casares, Bahía Blanca y Salliquelo. Esas son las ventajas del mundo nuevo, poder producir obras en conjunto a distancias insospechadas. Ese trabajo también lo hicimos junto a Tomas y Facu, cantante y bajista de Miniaturas. La banda sacó también en pandemia su disco 4345 y nos propusimos largar una canción cada 15 o 20 días, la cual iba acompañada con una ilustración mía, intervenida digitalmente por Facu desde Capital.


El arte para nosotros es un modo de vida, tenemos la enorme fortuna de levantarnos y acostarnos cada día con la inquietud de la creación. Por eso siempre digo que, más allá de los laburos que todos tengamos, nuestra vida nunca va a ser sacrificada, porque tenemos el arte como aliado, como bálsamo contra lo que sea, nuestras cabezas son una colmena en secreta actividad. Todo el tiempo.

¿Profesor de qué materia y en qué año das? ¿Licenciado en Artes plásticas es tu título no?

Desde que yo era chico la asignatura en el colegio se llamó “Plástica” pero yo prefiero decir que soy profe de arte y el léxico que uso con los alumnos es ese, el de “tener arte”. El titulo reza “Profesorado en Artes Visuales”, yo insisto en ese concepto de llamar “arte” a la asignatura y “obra” a todo lo que hagamos durante ese tiempo de clases. Me parece importante la terminología en ese punto, un dibujo es una obra, y lo que hacemos es arte, porque nosotros sentimos que así es, y que eso somos, ¿Quién puede acaso decir lo contrario?.

¿Cómo te llevas con la docencia?

Mi relación con la docencia goza de buena salud, desde mis tiempos de tallerista, hasta hoy en diferentes colegios. Mi visión acerca de la enseñanza es pura y exclusivamente lúdica, el arte es un juego constante, y si bien revisitamos la historia, los concepto básicos,  nos informamos y todo lo demás, también (y fundamentalmente) creamos, y para crear hay que creer en lo que hacemos, llegar a ese punto de ingenuidad en donde pensamos que el dibujo que estamos haciendo es el mejor dibujo del mundo, es un juego eterno, independientemente de la edad del alumno, independientemente de quien sea el que te enseñe. En mis clases yo intento que quien vaya a ejecutar la obra, se olvide de los parámetros de la perfección y la belleza, la belleza cambia junto a la cultura, para los Romanos la belleza era algo, para los Griegos era otra cosa y para los Renacentistas era otra completamente distinta. Entonces yo, como educador, no puedo juzgar la producción de un alumno desde el sentido estético, sí puedo hacerlo desde lo emocional, y sí puedo brindarle herramientas e información para que él llegue a decir y a hacer lo que pretende tal como lo soñó. En esa línea de pensamiento imaginemos que la producción en clases es un auto, en el que hay cuatro asientos más el del piloto, que tiene el volante en sus manos. Yo ocupo los asientos de los acompañantes, en cuatro versiones distintas dentro de mi rol de educador, pero en cualquiera de ellas, yo sé que estoy acompañando en el viaje, estoy ayudando a que esa persona que tiene el volante, que es el alumno, llegue a destino. No molesto, no pregunto cuanto falta para llegar, no me quejo, no pido ir al baño a cada rato, me limito a acompañar, para que cuando el auto frene y el que maneja se baje, el destino sea al que quiso llegar. Mi misión como profesor de arte es esa, y ninguna otra más.

¿Qué significa el arte para vos?. ¿Qué lugar ocupa en tu vida?

Francamente un artista es alguien en quien no se puede confiar, porque su arte está por encima de todo. Puedo asegurar eso y a su vez contar que sufro de crisis temporales en las que considero realmente la idea de dejar de hacer arte para siempre. Porque hay momentos en los que creo que no tengo nada para decir, otros momentos creo que se cerró el grifo y nunca más va a aparecer una idea, y en otros momentos juego a las prioridades y me engaño pensando que hay cosas más importantes por hacer.

Lo cierto es que ninguno de todos esos pensamientos tienen la fuerza suficiente para imprimirse verdaderamente en mí, solo pueden estar por encima del arte mis hijos, pero el resto de las cosas y de los mortales no tienen el peso suficiente. Entonces es ahí cuando el arte vuelve a ganar y comprendo, no solo que la inspiración aparece cuando ella quiere, sino que además no podría dejar de crear nunca, porque para mí es una necesidad fisiológica.


Respetar los silencios artísticos es muy difícil, pero comprenderlos es clave, cuando a mí me atrapan esos momentos, en el cual incluso estoy ahora mismo, trato de absorber todo lo que esté a mi alcance y nutrirme, leer, escuchar y observar, de todo la mayor parte del tiempo, y esperar que toda esa información se tranforme en algo. Dicho así parece un proceso chamanico y conflictuado, pero yo me considero muy respetuoso del arte, puedo estar días y semanas enteras sin dibujar ni pintar, no me levanto actuando de artista, porque necesito hacer arte cuando realmente estoy listo, no puedo exigir el arte, no puedo apurar el arte, no puedo pedirle más, si ya me dio todo.

¿Ricky Túnez es?

Desde que nació Cirilo me considero padre, y con la llegada de Lupe reafirmé la idea. Sé con certezas que ser padre es lo que más hago, y en lo que más me esfuerzo para hacerlo cada vez mejor, dentro de todos los fantasmas de lo establecido que hay en la crianza y la paternidad. Sacando esa idea de lado, porque como te decía no compite contra nada, puedo decir que soy artista, y decirlo así, con toda la boca, es algo que me costó mucho tiempo.

Desde hace unos años puedo decir además que soy profesor, o docente, pero siempre tengo como bandera un consejo que me dio Graciela Borthwick, la directora del Instituto donde me recibí, un día me dijo “cuando entres a un aula, jamás des la sensación de que sos un docente más, todos, independientemente de la edad de tus alumnos, e incluso independientemente de tus compañeros, todos tienen que entender, que quien cruzó la puerta y está al frente de la clase, es un artista”.

Foto: @rickytunez

¿Se puede vivir del arte?

Yo puedo decir que vivo de las variantes, pero no puedo afirmar que del arte en si se pueda vivir por completo. El debate es amplio y va desde el artista que produce y vende su obra hasta el que entiende que la irregularidad de las ventas es un juego vertiginoso para poder pagar el alquiler y llenar la heladera, y parado desde esa vereda intenta enseñar lo que sabe hacer. Yo estoy en éste último grupo, por haber trabajado desde chico en diferentes rubros que me dieron estabilidad económica pero jamás emocional, fui aggiornado a la idea alienante de siempre contar con algo a fin de mes. Entonces nunca me aventure por completo a la idea de vivir de mi producción, así fue que en un momento determinado, ya como tallerista, decidí estudiar el profesorado y diversificar mi pasión, inventar variantes.

Yo siento realmente que vivo del arte por estar en contacto continuo, enseñando y creando. Ahora bien, si queremos ir un poco más allá y hablar de la persona que va por todo contra el mundo, hay que entender que no se trata solo de un objeto que pueda embellecer las paredes o el rincón de una casa.

El arte es una inversión particular, porque es reconocer que en una sociedad no todo debe tener una utilidad, un para que o un para quien, es reconocer que es necesaria también una actitud contemplativa hacia la vida, en donde todo adquiera otro valor, y darnos cuenta que por más pragmáticos y utilitaristas que queramos ser no hay nada más abstracto en nuestras vidas que la guita. Apostar a cualquier expresión artística es un manifiesto de rebeldía, y cada vez quedan menos rebeldes.