17 de mayo de 2022

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«La verdad de San Lorenzo»: la historia hecha cuento, por Enzo Urbizu

3 febrero de 2.022. A 209 años de la batalla de San Lorenzo, batalla librada a la vera del río Paraná, en la ciudad que le dio nombre al enfrentamiento en el que las tropas de San Martín derrotaron a las tropas españolas, recordamos la efeméride compartiendo el cuento, «La Verdad de San Lorenzo», autoría de Enzo Urbizu, en el cual narra la historia de forma literaria trazada por el fútbol.

LA VERDAD DE SAN LORENZO

Pese a las actuales y conocidas teorías sobre la invención del fútbol y su origen inglés, sus distintos reglamentos, como las reglas Cambridge en los años 1848 o la famosa invención de la popular FA cup, en el año 1871, la competencia más antigua del afamado deporte del balón pie, es lógico que en el común popular, cuando se pregunte dónde se dieron los primeros encuentros de fútbol, uno tienda a decir: Inglaterra.

Es por eso que hoy, un grupo de estudiantes de la Academia Nacional de la historia, en Arequipa, Perú, con el fin de realizar su tesis sobre la batalla de San Lorenzo y el camino de San Martín a la liberación de América, dieron, entre otros elementos de importancia, con los inéditos escritos del observador británico William Parish Robertson.

Este diplomático inglés quien, recorriendo territorio argentino, tuvo el privilegio de conocer al General José de San Martín y presenciar, como testigo casual, lo ocurrido aquel 3 de Febrero de 1813, dejando varios escritos que resultan valiosos para el estudio de la historia de la naciente Argentina, desde el punto de vista británico.

Si bien parece no haber relación alguna entre estos dos acontecimientos, como son la invención del fútbol por parte de los Ingleses, y el enfrentamiento en tierras argentinas, estos documentos podrán demostrar, que el 3 de Febrero de 1813, no se batalló como se señala en los libros académicos y escolares, sino, que San Martín antes de su recorrido libertador por América, disputó en argentina un encuentro deportivo que pone en crisis y puede cambiar la historia del fútbol.

Gracias a las crónica de Robertson, que este grupo de futuros historiadores nos acercaron, daremos a conocer estos escritos que reproduciremos traducidos fielmente a continuación, poniendo en duda el origen y procedencia de este deporte.

3 de Febrero de 1813

En una calurosa jornada de verano, se jugó, en la improvisada cancha del convento San Carlos Borromeo, en la ciudad de San Lorenzo, el gran encuentro deportivo entre Patriotas y Realistas.

Es cierto que los locales, habían tenido la posibilidad de permanecer la noche anterior en las instalaciones del convento mientras que, el conjunto Realista, si bien pudo contar con una multitud de hombres que los acompañó a este decisivo encuentro, no tuvieron otra opción que desembarcar y presentarse sobre el campo.

El conjunto español contaba con un atuendo totalmente blanco, con una banda roja desde el hombro derecho hasta la cintura que cruzaba el pecho. Su capitán, «El jefecito» Zabala daba las últimas indicaciones mientras corrían y se formaban a la espera del conjunto argentino.

Reunidos en la sacristía del convento, comandado por su arquero y capitán, «patilla», como le decían sus compañeros o «General», como le gustaba que le digan, San Martín soltó sus últimas palabras de arenga: «Serán lo que deban ser, sino, no serán nada».

El estridente sonido de un clarín daba comienzo al encuentro. El equipo que contaba con indumentaria azul, con vivos carmesí y una banda blanca, iba a tomar rápidamente la iniciativa de ataque con «el oriental» Bermúdez, como letal delantero, corajudo y con una garra sin igual.

El plan de «patilla» San Martín era atacar por las bandas del equipo español, sabiéndose superior en ese sector del campo y con conocimiento del terreno. Así fue que al minuto de comenzado, una corrida del habilidoso porteño, Manuel Díaz Vélez, por el costado derecho, dejó habilitado a Bermúdez que encontró rápidamente la ventaja aprovechando que el portero contrario aún no había desembarcado y con el arco desprotegido se dio el lujo de dar el primer golpe.

Las parcialidades hacían explotar algunas bombas y se animaban a lanzar tiros al aire con sus bayonetas. El encuentro se volvió combativo, una batalla en mitad de cancha, donde el rudo volante central, Bautista Baigorria, metía pierna fuerte a sus adversarios a la voz del gran jefe que, desde el arco, no paraba de dar indicaciones a sus hombres que daban la vida en cada enfrentamiento. El combinado Realista no lograba hacer pie y solo se acercaba con remates aislados que no inquietaban a «patilla», que parecía tener una extensión corva en sus brazos para desactivar los tiros de los rivales.

Pero los españoles iban a tener su gran chance. Una tiro de esquina cae en el área y con una gran envestida el «Jefecito» Zabala derriba a «patilla» dejándolo indefenso sin posibilidad de moverse. El capitán Realista se hace con el balón y es Baigorria quien alcanza a trabar, pero sin evitar que el tiro se dirija a la desguarnecida portería de San Martin que ya nada podía hacer, cuando el zaguero correntino, Bautista Cabral, se cubre de gloria y se arroja salvando el arco de su capitán despejando el balón al grito de «viva la patria». El morocho defensor se convertiría así en el héroe de la jornada.

Pedro García, Fray del convento Don Carlos Borromeo, quien impartía justicia como árbitro, decidió suspender el encuentro a los 15 minutos, cuando Hipólito Bouchard, entre los revuelos ocasionados por la jugada en cuestión, se escabullo entre la parcialidad extranjera y robo la bandera rival desatando una batalla campal entre Patriotas y Realistas que tuvieron que emprender el retiro a su buque sobre la costa del Río Paraná, dejando así la ciudad de San Lorenzo y perdiendo la batalla.

William Parish Robertson.